Estación VI de XIV

Estacion 6. La Verónica limpia el rostro de Jesús

Estacion 6. La Verónica limpia el rostro de Jesús
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V. Te adoramos Cristo y te bendecimos.
R. Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo la devota mujer Verónica, al ver a Jesús tan fatigado y con el rostro bañado en sudor y sangre, le ofreció un lienzo, y limpiándose con él, nuestro Señor dejó impreso en éste su santa imagen.

AMADO Jesús mío: en otro tiempo vuestro rostro era hermosísimo; mas en este doloroso viaje, las heridas y la sangre han cambiado en fealdad su hermosura. ¡Ah Señor mío, también mi alma quedó hermosa a vuestros ojos cuando recibí la gracia del bautismo, mas yo la he desfigurado después con mis pecados. Vos sólo, ¡oh Redentor mío!, podéis restituirle su belleza pasada: hacedlo por los méritos de vuestra Pasión. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

— Padrenuestro, Avemaria y Gloria.

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