Estación VIII de XIV

Estacion 8. Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús

Estacion 8. Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús
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V. Te adoramos Cristo y te bendecimos.
R. Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo algunas piadosas mujeres, viendo a Jesús en tan lastimoso estado, que iba derramando sangre por el camino, lloraban de compasión; mas Jesús les dijo: No lloréis por mí, sino por vosotras mismas y por vuestros hijos.

AFLIGIDO Jesús mío: lloro las ofensas que os he hecho, por los castigos que me han merecido, pero mucho más por el disgusto que os he dado a Vos, que tan ardientemente me habéis amado. No es tanto el Infierno, como vuestro amor, el que me hace llorar mis pecados. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

— Padrenuestro, Avemaria y Gloria.

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