Santo Tomás
Fiesta: 3 de julio · La lanza y la escuadra
Nombre

Santo Tomás era judío, y probablemente galileo de oficio pescador. Tuvo la felicidad de seguir a Cristo que lo hizo apóstol en el año 31. Su nombre deriva de una raíz hebrea que significa" mellizo". De hecho, el evangelio de San Juan lo llama a veces con el apodo de Dídimo (Jn 11,16; 20,24; 21,2) que en griego quiere decir precisamente mellizo. No se conoce el motivo de este apodo. Es sobre todo en el cuarto Evangelio donde se ofrecen rasgos significativos de su personalidad. El primero es la exhortación que hizo a los demás apóstoles cuando Jesús decidió ir a Betania para resucitar a Lázaro, acercándose así de manera peligrosa a Jerusalén (). En esta ocasión Tomás dijo a sus condiscípulos: "Vayamos también nosotros a morir con él" (). Esta disposición para seguir al Señor es ejemplar y nos dá una lección valiosa: revela la total disponibilidad a seguir a Jesús hasta identificar su propia suerte con la de él y querer compartir con él la prueba suprema de la muerte.
Una segunda intervención de Tomás se registra en la última Cena. En aquella ocasión Jesús, prediciendo su muerte inminente, anuncia que irá a preparar un lugar para los discípulos a fin de que también ellos estén donde él se encuentre; y especifica: "Y a donde yo voy sabéis el camino" (). Entonces Tomás interviene diciendo: "Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?" (). En realidad, al decir esto se sitúa en un nivel de comprensión más bien bajo; pero esas palabras ofrecen a Jesús la ocasión para pronunciar la célebre definición: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (). Cada vez que escuchamos o leemos estas palabras, podemos ponernos con el pensamiento junto a Tomás e imaginar que el Señor también habla con nosotros como habló con él. Su pregunta, nos dá fuerza para "pedirle aclaraciones a Jesús" y tener el valor de preguntarle al Señor para que nos explique y nos ayude a comprender. Con esta sinceridad, que es modo auténtico de orar, de hablar con Jesús, manifestaremos nuestra escasa capacidad para comprender pero al mismo tiempo asumiremos la actitud de confianza de quien espera luz y fuerza de quien puede darlas.

También es muy conocida la escena de la incredulidad de Tomás, que tuvo lugar ocho días después de la Pascua. En un primer momento no había creído que Jesús se había aparecido en su ausencia, y había dicho: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en s costado, no creeré" (). En el fondo estas palabras ponene de manifiesto la convicción de que a Jesús ya no se le debe reconocer por el rostro, sino más bien por las llagas. Tomás considera que los signos distintivos de la identidad de Jesús son ahora sobre todo las llagas, en las que se revela hasta qué punto nos ha amado. En esto el apóstol no se equivoca. Como sabemos, ocho días después, Jesús vuelve a aparecerse a sus discípulos y en esta ocasión Tomás está presente. Y Jesús lo interpela: "Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente" (). Tomás reacciona con la profesión de Fe más espléndida del Nuevo Testamento: "Señor mío y Dios mío" (). A este respecto, san Agustín comenta: Tomás "veía y tocaba al hombre, pero confesaba su Fe en Dios, a quien ni veía ni tocaba. Pero lo que veía y tocaba lo llevaba a creer en aquello de lo que hasta entonces había dudado" (In Iohann. 121,5). El Evanglista prosigue con una última frase de Jesús dirigida a Tomás: "Porque me has visto has creído. Bienaventurados los que crean sin haber visto" (). Esta frase puede ponerse también en presente: "Bienaventurados los que no veen y creen". En todo caso Jesús enuncia aquí un principio fundamental para los cristianos que vendrán despues de Tomás, es decir, para todos nosotros.
El Apóstol Tomás es importante para nosotros al menos por tres motivos:
- primero, porque nos conforta en nuestras inseguridades;
- en segundo lugar, porque nos demuestra que toda duda puede tener un final luminoso más allá de toda incertidumbre;
- y , por último, porque las palabras que le dirigió Jesús nos recuerdan el auténtico sentido de la fe madura y nos alientan a continuar, a pesar de las dificultades, por el camino de fidelidad a él.
El cuarto Evangelio nos ha conservado una última referencia a Tomás, al presentarlo como testigo del Resucitado en el momento sucesivo de la pesca milagrosa en el lago Tiberíades (). En esa ocasión, es mencionado incluso inmediatamente después de Simón Pedro: signo evidente de la notable importancia de que gozaba en el ámbito de las primeras comunidades cristianas. De hecho, en su nombre fueron escritos después los Hechos y el Evangelio de Tomás , ambos apócrifos, pero en cualquier caso importantes para el estudio de los orígenes cristianos.
Apóstol de Siria, Persia y la India
Nada sabemos con certeza acerca de su vida, aparte de los indicios que nos suministra el Evangelio, aunque según una antigua tradición, Tomás evangelizó primero Siria y Persia, luego se dirigiría hasta el oeste de la India desde donde llegaría también al sur de la India. Orígenes nos informa de que en la distribución hecha por los doce, le fue asignada Parthia como provincia apostólica, cuando esta nación era lugar de los persas y disputada su soberanía por los romanos. Después de predicar con buen éxito en Parthia, hizo lo mismo en el este. Sophronius menciona que, por sus labores apostólicas, estableció la fe entre los medos, persas, camanianos, hyrcanianos, batrianos y otras poblaciones en aquellas zonas.
Los modernos indios y portugueses nos dicen que Santo Tomás predicó entre los brahmanes, y a algunos indios más allá de la gran isla, Taprobana, que algunos creen que es Ceilán y otros Sumatra. Añaden que sufrió el martirio en eliapor, en la península en este lado del Ganges, en la costa de Coromandel, donde su cuerpo fue descubierto con ciertas marcas de lanzas; y ésta fue la manera de su muerte según la tradición en todos los países occidentales.
Reliquias de Santo Tomás
Desde el S VI, el 3 de Julio se celebra el traslado de su cuerpo a Edesa donde fue honrado en la gran iglesia. Muchas iglesias distantes en el este adscriben su fundación a Santo Tomás, especialmente la de Meliapor; pero muchas probablemente recibieron la fe sólo por sus discípulos. El portugués, cuando fue a las Indias Orientales, encontró allí a cristianos de Santo Tomás, esto es, un número de cinco mil familias en la costa de Malabar. En dos festividades que mantienen en honor de Santo Tomás, salen en grandes grupos al lugar de su enterramiento.
Oración
Dios todopoderoso, concédenos celebrar con alegría la fiesta de tu apóstol santo Tomás; que él nos ayude con su protección, para que tengamos en nosotros vida abundante por la fe en Jesucristo, tu Hijo, a quien tu apóstol reconoció como su Señor y su Dios, exclamando: ¡"Señor mío y Dios mío"!. Que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.
Símbolos
Sus símbolos o atributos característicos son el cinturón de la Virgen, una escuadra de arquitecto y la lanza que fue el instrumento de su martirio.